Clases y exámenes tiene dos nuevas licenciadas

Laura Fuentes y Elizabeth Morales son flamantes egresadas de la licenciatura en Administración y gestión universitaria. Ejemplos de superación personal y compromiso con la vida.

30 de octubre de 2019, 16:29.

Clases y exámenes tiene dos nuevas licenciadas

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Laura Fuentes y Elizabeth Morales son flamantes egresadas de la licenciatura en Administración y gestión universitaria. Ambas trabajan en el área de Clases y Exámenes dependiente de la Secretaria Académica de FFyL y tras una vida de esfuerzos pudieron obtener su título de grado. Hecho, que la gran familia de Filosofía y Letras ha celebrado.

 

Hilda Elizabeth Morales

Hilda Elizabeth Morales —más conocida como Eli—  defendió recientemente su tesis de grado. Se recibió de licenciada en Administración y gestión universitaria. Y el 30 de Octubre fue su colación.

Eli tiene un andar apurado y ojos del color del cielo. Hace un año y medio que trabaja en Clases y Exámenes. Su tradición de vida es conocida y puesta en valor por muchos de sus compañeros de la facultad. A veces los pasillos cuentan su historia.

“Soy mendocina, nací en el hospital Emilio Civit, me dejaron en la Escuela Hogar Eva Perón cuando tenía 3 años. A los 12, salí a trabajar cama adentro  y limpiaba zócalos por techo y comida. Después conocí al Dr. Corvalán Lima, que me llevó a trabajar a lo del Gallego, el bufete de la Universidad de Mendoza en el año 1978”, dice, incesante y con avidez, porque su historia se conozca.

Eli trabajaba en “el Gallego” y vivía en una pensión que se llamaba OPJ (Orientación para los Jóvenes) en la calle Arístides Villanueva y Martínez de Rozas. Allí, convivía con chicas en situación de prostitución, y con consumo problemático. “Pero yo nada que ver, mi interés pasaba por ir a cuidar a los niñitos al hospital, o a los viejos del Cottolengo Don Orione. En ese entonces empecé a participar de las jornadas reflexivas de la juventud de los Hermanos Maristas”, sentencia.

Fue entonces cuando el Gallego desembarca con su bufete en FFyL, en el año 1985. Y Eli lo acompaña compatibilizando sus tareas en el negocio y su faceta de albañil en el fino de obra de las construcciones que conocidos le proponían.” Desde esa época hasta hoy, esta facultad ha sido mi casa, mi todo. Estoy muy agradecida porque ha hecho mucho por mí. Siempre agradezco a Matilde Tejedor, al Prof. Verstraete,  pilares en mi vida. Ellos me dieron una oportunidad ¿Entendés? Una oportunidad”, remarca sonriente.

Eli se casó, tuvo tres hijos, y también se divorció. Supo lo que fue quedarse en la calle y empezar de nuevo.

La facultad le dio a Eli la oportunidad de terminar sus estudios. Pero ella sostiene que fue mucho más que eso. “Me enseñaron a leer, a comportarme socialmente. La Matilde (Tejedor) me hacía dictados en la siesta, Verstraete me regaló un diccionario para mejorar mi vocabulario”, señala nostálgica reconociendo el aporte significativo a su vida.

“¿Si sufrí? Si, sufrí. Y mucho, muchísimo. Pero he tenido la fortaleza para levantarme y seguir. Soy como el Ave Fénix (ríe). Sufrí al salir de la escuela hogar porque allí teníamos todo, sufrí el hambre, la desolación, dormir en el piso, el no tener nada”. Mientras Eli habla estruja sus dedos, se toma las manos. No pierde la sonrisa. Hay una niña enorme en su mirada.

¿Te consideras una persona feliz? Y Eli responde: “Sí, tengo tres hermosos hijos de los que estoy muy orgullosa. No me da vergüenza contar mi historia, mis hijos tienen que saber que hay otra vida para hacerlos valorar la que tienen. Y aparte tengo un título universitario que pensé que en mi vida iba a tener”.

 

Laura Fuentes

Laura Fuentes es quien se asoma del otro lado del mostrador cuando los docentes buscan asistencia con su aula. Al igual que Elizabeth Morales, está para servir, atender, asesorar, responder, organizar. Siempre con una sonrisa. “Mi carisma es la humildad. Tengo carácter fuerte porque no me gustan las injusticias, pero observo y dejo que me enseñen. No creo que todo lo se´”, adelanta apenas comienza la entrevista.

Recientemente obtuvo su título de Licenciada en Administración y gestión universitaria de la UNCuyo. “Me recibí el 19 de diciembre de 2018 y estoy muy feliz por este logro”, define, entusiasta.

 Si bien no todo en su vida fue de color rosa, se muestra gratificada por su recorrido. En el año 85 comenzó con su carrera de Asistente Social, instancia que después interrumpió para ingresar en un cargo de ayudantía de primera en la biblioteca de FFyL. “Luego tuve a mi primer hijo en el 86, y mi segundo, en el 88. En ese entonces, prioricé trabajar antes que estudiar porque me divorcié y tuve que trabajar fuertemente para sostener el hogar”, afirma Laura.

En los últimos años, la flamante licenciada cursó la tecnicatura de gestión para el personal no docente y eso la motivó a capacitarse para la tarea administrativa. Previo a ello, había comenzado una carrera en gestión en el ITU que no concluyó. Sin embargo, nada es en vano y le reconocieron materias como equivalencias para su tecnicatura que terminó en tiempo y forma.

Su recorrido en la facultad incluye su paso por la Biblioteca, en Posgrado y luego por el área de Sociología, con la Prof. Corradini. En el 2004, el profesor Adolfo Cueto, actual decano, la trasladó a Clases y Exámenes. “Eso me permitió comenzar  una etapa nueva, y estar más en contacto con los docentes “, señala agradecida.

Laura reflexiona sobre su vida y se le iluminan los ojos. Dirige su mirada hacia arriba como si tuviera temor a emocionarse y respira profundo. “Recibirme, hacer una defensa de tesis con un tema tan actual como es el de la violencia de género, presentárselo al SPUNC (Sindicato del Personal de la Universidad Nacional de Cuyo) como propuesta para su evaluación e inclusión en el  convenio colectivo de trabajo  ha sido un gran logro enorme para mí”. Sin embargo manifiesta cierto malestar porque, en su momento, el sindicato se mostró receptivo a la propuesta; pero luego desistió.

“Yo soy una agradecida a la educación pública, a quienes me dieron una mano. En esta facultad hice carrera y pude culminar mis estudios. Es un sueño hermoso. Estoy orgullosa de ser personal de la UNCuyo y de tener mis valores “, sentencia convencida mientras le avisan que una profesora le demanda continuar con su trabajo.

 

 

Las flamantes licenciadas

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