Luego de las presentaciones protocolares, el Dr. Carlos Quenan, catedrático de la Universidad de París III Sorbonne Nouvelle, brindó la Clase Inaugural del Ciclo 2026 sobre el tema “La educación superior en un mundo de transformaciones disruptivas: tendencias y retos para América Latina”.
El Informe para la UNESCO
El Dr. Quenan resaltó que la temática de su conferencia “reviste gran importancia. En los últimos dos años he efectuado algunos trabajos para UNESCO en relación a temas relativos a las políticas públicas en materia de educación superior. Estamos atravesando grandes transformaciones tecnológicas, socioeconómicas y medioambientales, que están teniendo impacto significativo en todos los planos, pero en particular en la educación. Es por ello que resulta urgente revisar las políticas públicas que se deben articular también con cambios en los modelos de gobernanza universitaria”.
“Esta reflexión es de mucha actualidad para la América Latina y el Caribe, en relación con su historia, propia en materia de sistemas universitarios, que hace que deba responder tanto a una serie de desafíos históricos que ha confrontado la región, como a los retos emergentes en el siglo XXI. Esta presentación se basa en un informe elaborado para el Instituto Internacional de Planificación de la Educación, UNESCO (Contribuyendo al progreso de la educación superior en un mundo de transformaciones disruptivas. Políticas públicas en Educación Superior en América Latina y el Caribe: Estrategia y propuestas del IIPE, Paris, France: Documento interno IIEP-UNESCO) que dio pie de origen a un artículo sobre cómo mejorar las políticas públicas en materia de educación superior en la América Latina y el Caribe. Es un análisis detallado de las megatendencias globales y regionales en América Latina, con entrevistas a actores nacionales, regionales e internacionales que inciden o han incidido en la formulación de políticas públicas en la educación superior a nivel global, funcionarios del Banco Mundial, o el caso del exministro de Educación de Francia, Jean-Michel Blanquer, con quien pude trabajar entre 2018 y 2022. Se trató de indagar cuáles eran los principales desafíos y problemas que enfrentaban los sistemas de educación superior, cuáles eran los objetivos prioritarios, desde el punto de vista de los entrevistados, para abordar estos problemas, y cuáles eran sus propuestas específicas en términos de programas, de políticas”.
Las megatendencias globales
“A grandes rasgos se observa una cierta lentitud de adaptación a desafíos, como la revolución tecnológica o la transición ecológica. Por otro lado, hay que considerar que estas tendencias y estos problemas deben ser abordados a través del desarrollo del pensamiento complejo, crítico, teniendo en cuenta las habilidades llamadas blandas, y con propuestas de políticas y de programas que desarrollen una gobernanza mucho más anticipatoria que la que se ha planteado con anterioridad”, expresó Quenan.
“Abordaremos las grandes transformaciones de la educación superior a través de estas megatendencias globales que son estructurales y bastante estables. Identificamos seis grandes megatendencias: una de ellas es la creciente masificación de la educación superior, prácticamente presente en todas las regiones del mundo y que hacen que justamente a comienzos de esta década el número de estudiantes universitarios se acerque a 250 millones”.
“La segunda gran megatendencia es que sigue habiendo un avance sostenido de la paridad de género en la educación superior. Desde hace unos años las mujeres han superado, en número total de estudiantes en muchas regiones, a los hombres, aun cuando subsisten especificidades por países o regionales”.
“La tercera megatendencia consiste en el avance del proceso de internacionalización de la educación superior, que comenzó a desarrollarse ya claramente en las últimas décadas del siglo pasado, con un incremento muy importante de la movilidad estudiantil internacional al compás de la evolución del mundo hacia una mayor apertura, hacia la globalización, hacia una creciente internacionalización y que con su dinámica ha propiciado también el campo de la educación superior”.
“La cuarta tendencia es muy importante, se ha manifestado claramente en las últimas dos décadas y es la tendencia vinculada a la digitalización, a la virtualización del aprendizaje y al auge de la inteligencia artificial”.
“Con relación a esta última tendencia, tiene su manifestación clara en el peso creciente de los cursos a distancia o híbridos, que eran particularmente débiles a finales de la década pasada, no llegaban al 40% del total de los inscriptos de la matriculación. La virtualidad tuvo un desarrollo muy importante en el curso de la pandemia, pero tras ella se ha estabilizado en niveles relativamente elevados. Por otro lado, el auge de la inteligencia artificial es un ingrediente indispensable que hay que considerar, que plantea numerosos retos a la educación superior, sobre todo porque existe una ausencia de un marco integral de competencias en inteligencia artificial y respuestas institucionales insuficientes de parte de las instituciones de la educación superior y de las políticas públicas”.
“Este reto tiene que ver finalmente con tres dimensiones fundamentales, la primera es la ingeniería pedagógica, cómo se utiliza ella la inteligencia artificial, luego, en segundo lugar, los criterios de evaluación, y, por supuesto, también los criterios de pertinencia, que tienen que ver con el hecho de que el mundo laboral se está transformando de manera acelerada bajo el impacto de estas transformaciones tecnológicas. Justamente, de lo que se trata es de que hay una articulación entre la oferta académica y las necesidades en materia de empleabilidad”.
En el marco de estas evoluciones, la quinta tendencia tiene que ver con las grandes transformaciones de los mercados laborales. Con relación a esta cuestión, Quenan expresó que “tenemos una explosión de informes y de estudios sobre cuáles serán las profesiones en auge, cuáles profesiones o empleos declinarán en los próximos años. Está muy claro que hay una serie de actividades, digamos, burocráticas, reiterativas, repetitivas, que desaparecerán como elemento importante de las profesiones de los próximos años, y que también plantea problemas importantes que vemos en la práctica cotidiana de nuestras instituciones. Se trata de identificar cuáles son las buenas maneras de promover la inserción de los jóvenes en los mercados laborales. Esta quinta megatendencia, ligada a la transformación de los mercados laborales, también tiene que ver con otro factor que influencia de manera determinante el mundo contemporáneo, que es la aceleración del cambio climático y la importancia de la transición ecológica. Numerosas profesiones, oficios y competencias están afectadas, de una manera o de otra, por el cambio climático. Este da lugar a la aparición de profesiones específicas en tensión, pensadas, cada vez más, en relación con la cuestión de estos cambios. Un ingeniero, hoy, no puede, cualquiera sea la especialización que tenga, prescindir de una fuerte e importante formación en relación con las implicaciones de la actividad que va a desarrollar en materia de medio ambiente”.
“La sexta megatendencia que identificamos es la redefinición de las modalidades de intervención gubernamental. Esto se vincula con los niveles en los que se determina la política educativa en los países según la categoría de ingresos”.
“En los países de ingreso mediano-alto, en general, la vanguardia de estas discusiones y de estas proposiciones de ajustes en materia de políticas públicas, en materia de educación superior y de gobernanza, los niveles de decisión involucran crecientemente no solo los niveles nacionales, sino los niveles subnacionales dando un amplio espacio a decisiones compartidas frente a la complejidad de los problemas”.
Y agregó que “en Argentina, tenemos una expresión de esto, por ejemplo, con la emergencia de nuevos ejes de desarrollo. Los cambios en materia productiva y las particularidades subnacionales se expresan en el hecho que los factores decisivos de la dinámica productiva de Argentina se ubican en las grandes concentraciones urbanas y en la pampa húmeda: especialización industrial y agropecuaria, agroexportadora. Actualmente, han aparecido otros ejes que tienen que ver con las explotaciones primarias de minería, de energía, de hidrocarburos, etc. Las producciones de minerales, de metales, que son cada vez más importantes en relación con las transformaciones tecnológicas de impulso y de la demanda que tienen las nuevas industrias dinámicas en este contexto”.
“América Latina es una región que se caracteriza por viejos desafíos y nuevos retos. Durante el siglo XX, la consolidación de la autonomía universitaria, con los avances en la democratización y modernización de las universidades, fueron los ingredientes que condujeron a la masificación del acceso a la educación superior. A su vez, este fenómeno se tradujo en la expansión de la oferta privada en grados diversos, según los países, pero creciente en el conjunto de la región”.
Luego, Quenan detalló que “al comienzo de esta década había ya más de 30 millones de estudiantes universitarios en la región latinoamericana y caribeña, aun cuando desde el punto de vista de la inclusión se puede considerar que esta cifra es todavía bastante insuficiente. Se ha avanzado en la equidad de género, pero también de manera desigual, según las carreras”.
“En América Latina tiene una significación particular una categoría de estudiantes no tradicionales, personas mayores generalmente ya insertas en el mercado laboral que buscan retomar su formación sin abandonar sus responsabilidades profesionales. Esto es importante porque hay una parte importante de los estudiantes universitarios que responden a estas características”.
“Un desafío importante en la región es la internacionalización de los sistemas de educación superior. Está planteándose de modo insistente hasta qué punto las políticas implementadas por la administración Trump han reducido la actividad de la educación superior de Estados Unidos en relación con este proceso de internacionalización. En el resto del mundo se observa un notable crecimiento de la educación a distancia. Otro aspecto destacado es que en América Latina hay una característica estructural que se mantiene: el escaso peso relativo que ocupa la investigación y el desarrollo en comparación con la docencia. También es característica de la región, y compartida con el resto del mundo, la expansión de la educación a distancia, que facilita nuevas oportunidades de colaboración académica transnacional”.
Por otro lado, el catedrático señaló que “el profesor universitario, el docente en general, es la principal inversión del sistema educativo y hace falta allí un proceso de verdadera actualización. Muchos estudios están mostrando que el grado de uso y la familiaridad con la inteligencia artificial de los estudiantes es mucho mayor que el de los docentes universitarios”.
“La cooperación internacional que puede ser menos asimétrica más descentralizada, requiere de marcos regulatorios comunes. Podríamos señalar también que, si bien la digitalización abre oportunidades de mayor inclusión también corre el riesgo de profundizar las desigualdades preexistentes ¿Qué queremos decir con esto? Para aprovechar las oportunidades de la digitalización hace falta una conectividad, un desarrollo regional bastante armónico, reducir las heterogeneidades en materia de desarrollo regional. Entonces, si no se aplican políticas públicas adecuadas, se corre el riesgo, finalmente, de acentuar las desigualdades preexistentes: regionales, de ingreso, etc.”.



