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La FFyL realizó el Acto Inaugural de su Ciclo Académico 2026

Con la presencia de las máximas autoridades de esta Unidad Académica, se inició oficialmente el ciclo 2026. Se hizo entrega de plaquetas recordatorias a docentes y personal de apoyo académico que culminaron su actividad laboral y se distinguió a quienes cumplieron 30 años al servicio de la institución.

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Luego de las presentaciones protocolares, el Dr. Carlos Quenan, catedrático de la Universidad de París III Sorbonne Nouvelle, brindó la Clase Inaugural del Ciclo 2026 sobre el tema “La educación superior en un mundo de transformaciones disruptivas: tendencias y retos para América Latina”.

 

 

El Informe para la UNESCO

El Dr. Quenan resaltó que la temática de su conferencia “reviste gran importancia. En los últimos dos años he efectuado algunos trabajos para UNESCO en relación a temas relativos a las políticas públicas en materia de educación superior. Estamos atravesando grandes transformaciones tecnológicas, socioeconómicas y medioambientales, que están teniendo impacto significativo en todos los planos, pero en particular en la educación. Es por ello que resulta urgente revisar las políticas públicas que se deben articular también con cambios en los modelos de gobernanza universitaria”.

“Esta reflexión es de mucha actualidad para la América Latina y el Caribe, en relación con su historia, propia en materia de sistemas universitarios, que hace que deba responder tanto a una serie de desafíos históricos que ha confrontado la región, como a los retos emergentes en el siglo XXI. Esta presentación se basa en un informe elaborado para el Instituto Internacional de Planificación de la Educación, UNESCO (Contribuyendo al progreso de la educación superior en un mundo de transformaciones disruptivas. Políticas públicas en Educación Superior en América Latina y el Caribe: Estrategia y propuestas del IIPE, Paris, France: Documento interno IIEP-UNESCO) que dio pie de origen a un artículo sobre cómo mejorar las políticas públicas en materia de educación superior en la América Latina y el Caribe. Es un análisis detallado de las megatendencias globales y regionales en América Latina, con entrevistas a actores nacionales, regionales e internacionales que inciden o han incidido en la formulación de políticas públicas en la educación superior a nivel global, funcionarios del Banco Mundial, o el caso del exministro de Educación de Francia, Jean-Michel Blanquer, con quien pude trabajar entre 2018 y 2022. Se trató de indagar cuáles eran los principales desafíos y problemas que enfrentaban los sistemas de educación superior, cuáles eran los objetivos prioritarios, desde el punto de vista de los entrevistados, para abordar estos problemas, y cuáles eran sus propuestas específicas en términos de programas, de políticas”.

 

Las megatendencias globales

“A grandes rasgos se observa una cierta lentitud de adaptación a desafíos, como la revolución tecnológica o la transición ecológica. Por otro lado, hay que considerar que estas tendencias y estos problemas deben ser abordados a través del desarrollo del pensamiento complejo, crítico, teniendo en cuenta las habilidades llamadas blandas, y con propuestas de políticas y de programas que desarrollen una gobernanza mucho más anticipatoria que la que se ha planteado con anterioridad”, expresó Quenan.

“Abordaremos las grandes transformaciones de la educación superior a través de estas megatendencias globales que son estructurales y bastante estables.  Identificamos seis grandes megatendencias: una de ellas es la creciente masificación de la educación superior, prácticamente presente en todas las regiones del mundo y que hacen que justamente a comienzos de esta década el número de estudiantes universitarios se acerque a 250 millones”.

“La segunda gran megatendencia es que sigue habiendo un avance sostenido de la paridad de género en la educación superior. Desde hace unos años las mujeres han superado, en número total de estudiantes en muchas regiones, a los hombres, aun cuando subsisten especificidades por países o regionales”.

“La tercera megatendencia consiste en el avance del proceso de internacionalización de la educación superior, que comenzó a desarrollarse ya claramente en las últimas décadas del siglo pasado, con un incremento muy importante de la movilidad estudiantil internacional al compás de la evolución del mundo hacia una mayor apertura, hacia la globalización, hacia una creciente internacionalización y que con su dinámica ha propiciado también el campo de la educación superior”.

“La cuarta tendencia es muy importante, se ha manifestado claramente en las últimas dos décadas y es la tendencia vinculada a la digitalización, a la virtualización del aprendizaje y al auge de la inteligencia artificial”.

“Con relación a esta última tendencia, tiene su manifestación clara en el peso creciente de los cursos a distancia o híbridos, que eran particularmente débiles a finales de la década pasada, no llegaban al 40% del total de los inscriptos de la matriculación. La virtualidad tuvo un desarrollo muy importante en el curso de la pandemia, pero tras ella se ha estabilizado en niveles relativamente elevados. Por otro lado, el auge de la inteligencia artificial es un ingrediente indispensable que hay que considerar, que plantea numerosos retos a la educación superior, sobre todo porque existe una ausencia de un marco integral de competencias en inteligencia artificial y respuestas institucionales insuficientes de parte de las instituciones de la educación superior y de las políticas públicas”.

“Este reto tiene que ver finalmente con tres dimensiones fundamentales, la primera es la ingeniería pedagógica, cómo se utiliza ella la inteligencia artificial, luego, en segundo lugar, los criterios de evaluación, y, por supuesto, también los criterios de pertinencia, que tienen que ver con el hecho de que el mundo laboral se está transformando de manera acelerada bajo el impacto de estas transformaciones tecnológicas. Justamente, de lo que se trata es de que hay una articulación entre la oferta académica y las necesidades en materia de empleabilidad”.

En el marco de estas evoluciones, la quinta tendencia tiene que ver con las grandes transformaciones de los mercados laborales. Con relación a esta cuestión, Quenan expresó que “tenemos una explosión de informes y de estudios sobre cuáles serán las profesiones en auge, cuáles profesiones o empleos declinarán en los próximos años. Está muy claro que hay una serie de actividades, digamos, burocráticas, reiterativas, repetitivas, que desaparecerán como elemento importante de las profesiones de los próximos años, y que también plantea problemas importantes que vemos en la práctica cotidiana de nuestras instituciones. Se trata de identificar cuáles son las buenas maneras de promover la inserción de los jóvenes en los mercados laborales. Esta quinta megatendencia, ligada a la transformación de los mercados laborales, también tiene que ver con otro factor que influencia de manera determinante el mundo contemporáneo, que es la aceleración del cambio climático y la importancia de la transición ecológica. Numerosas profesiones, oficios y competencias están afectadas, de una manera o de otra, por el cambio climático. Este da lugar a la aparición de profesiones específicas en tensión, pensadas, cada vez más, en relación con la cuestión de estos cambios. Un ingeniero, hoy, no puede, cualquiera sea la especialización que tenga, prescindir de una fuerte e importante formación en relación con las implicaciones de la actividad que va a desarrollar en materia de medio ambiente”.

“La sexta megatendencia que identificamos es la redefinición de las modalidades de intervención gubernamental. Esto se vincula con los niveles en los que se determina la política educativa en los países según la categoría de ingresos”.

“En los países de ingreso mediano-alto, en general, la vanguardia de estas discusiones y de estas proposiciones de ajustes en materia de políticas públicas, en materia de educación superior y de gobernanza, los niveles de decisión involucran crecientemente no solo los niveles nacionales, sino los niveles subnacionales dando un amplio espacio a decisiones compartidas frente a la complejidad de los problemas”.

Y agregó que “en Argentina, tenemos una expresión de esto, por ejemplo, con la emergencia de nuevos ejes de desarrollo. Los cambios en materia productiva y las particularidades subnacionales se expresan en el hecho que los factores decisivos de la dinámica productiva de Argentina se ubican en las grandes concentraciones urbanas y en la pampa húmeda: especialización industrial y agropecuaria, agroexportadora. Actualmente, han aparecido otros ejes que tienen que ver con las explotaciones primarias de minería, de energía, de hidrocarburos, etc. Las producciones de minerales, de metales, que son cada vez más importantes en relación con las transformaciones tecnológicas de impulso y de la demanda que tienen las nuevas industrias dinámicas en este contexto”.

“América Latina es una región que se caracteriza por viejos desafíos y nuevos retos. Durante el siglo XX, la consolidación de la autonomía universitaria, con los avances en la democratización y modernización de las universidades, fueron los ingredientes que condujeron a la masificación del acceso a la educación superior. A su vez, este fenómeno se tradujo en la expansión de la oferta privada en grados diversos, según los países, pero creciente en el conjunto de la región”.

Luego, Quenan detalló que “al comienzo de esta década había ya más de 30 millones de estudiantes universitarios en la región latinoamericana y caribeña, aun cuando desde el punto de vista de la inclusión se puede considerar que esta cifra es todavía bastante insuficiente. Se ha avanzado en la equidad de género, pero también de manera desigual, según las carreras”.

“En América Latina tiene una significación particular una categoría de estudiantes no tradicionales, personas mayores generalmente ya insertas en el mercado laboral que buscan retomar su formación sin abandonar sus responsabilidades profesionales. Esto es importante porque hay una parte importante de los estudiantes universitarios que responden a estas características”.

“Un desafío importante en la región es la internacionalización de los sistemas de educación superior. Está planteándose de modo insistente hasta qué punto las políticas implementadas por la administración Trump han reducido la actividad de la educación superior de Estados Unidos en relación con este proceso de internacionalización. En el resto del mundo se observa un notable crecimiento de la educación a distancia. Otro aspecto destacado es que en América Latina hay una característica estructural que se mantiene: el escaso peso relativo que ocupa la investigación y el desarrollo en comparación con la docencia. También es característica de la región, y compartida con el resto del mundo, la expansión de la educación a distancia, que facilita nuevas oportunidades de colaboración académica transnacional”.

Por otro lado, el catedrático señaló que “el profesor universitario, el docente en general, es la principal inversión del sistema educativo y hace falta allí un proceso de verdadera actualización. Muchos estudios están mostrando que el grado de uso y la familiaridad con la inteligencia artificial de los estudiantes es mucho mayor que el de los docentes universitarios”.

“La cooperación internacional que puede ser menos asimétrica más descentralizada, requiere de marcos regulatorios comunes. Podríamos señalar también que, si bien la digitalización abre oportunidades de mayor inclusión también corre el riesgo de profundizar las desigualdades preexistentes ¿Qué queremos decir con esto? Para aprovechar las oportunidades de la digitalización hace falta una conectividad, un desarrollo regional bastante armónico, reducir las heterogeneidades en materia de desarrollo regional. Entonces, si no se aplican políticas públicas adecuadas, se corre el riesgo, finalmente, de acentuar las desigualdades preexistentes: regionales, de ingreso, etc.”.

 

imagen El Dr. Carlos Quenan dio la Clase Inaugural en la FFyL

El Dr. Carlos Quenan dio la Clase Inaugural en la FFyL

Las transformaciones educativas en AL

 

“En la región latinoamericana, se plantea entre otras cosas revisar la orientación vocacional y, en este contexto de grandes transformaciones disruptivas, acortar ciertas formaciones, avanzar en el camino de certificar competencias desde la universidad y, probablemente, esto puede ser discutido en articulación con las plataformas proveedoras de competencia donde las universidades tienen la capacidad de poder aportar su prestigio, su credibilidad y esto creo que es un tema que está abierto que hay que reforzar”.

Y Quenan agregó que “También hay que trabajar en la cuestión de fortalecer la educación superior técnico-profesional, dotándola de mayor reconocimiento, mejor afirmación por parte del sistema universitario, mayor flexibilidad para favorecer trayectorias académicas y laborales más diversas. Hablamos de la famosa cuestión de ‘las pasarelas’ entre las carreras técnico-profesionales y la inclusión hacia títulos universitarios. Todo esto está como tema central de la agenda de los próximos años y, como se señaló antes, hay que favorecer la articulación entre las instituciones de educación superior y las políticas públicas nacionales y subnacionales, puesto que la heterogeneidad de las regiones y los cambios en las materias productivas son acelerados.  Esto requiere, entonces, una adaptación permanente y una concertación de diversas instancias de gobernanza de la educación superior”.

 

Conclusiones de entrevistas

“Los actores que fueron entrevistados en el trabajo brindaron una base útil para orientar las políticas públicas y fortalecer la gobernanza universitaria. A modo de síntesis, los temas que fueron identificados por expertos consultados (ministros de organismos multilaterales y regionales de financiamiento y de cooperación) se vincularon con la necesidad de una visión estratégica del Estado para el desarrollo de la educación superior, la problemática de la calidad, la pertinencia la infraestructura física y digital, la necesidad de un enfoque territorial y la importancia de la formación docente. Este último aspecto choca, en América Latina y en el mundo, con las restricciones presupuestarias. Como ingrediente, vivimos en un mundo actual de policrisis, un mundo caracterizado por una convergencia de crisis múltiples económicas y socioculturales, con la guerra de Ucrania y ahora los conflictos del Medio Oriente, que introducen una dimensión grave, de crisis geopolítica internacional. A comienzos del 2025, con el advenimiento de la administración Trump se agregó un panorama global de gran incertidumbre, sobre todo en el desarrollo de la cooperación internacional que afecta las políticas públicas en materia de educación. Estados Unidos cerró su agencia de cooperación con las instituciones que favorecen la promoción de la educación a nivel internacional, todo lo cual crea un panorama donde las necesidades y los imperativos que estamos mencionando son cada vez más importantes y urgentes, y los medios que se tienen para enfrentarlos están cada vez más menguados”.

“Sin embargo, otras tendencias pueden contribuir a torcer estas evoluciones que estamos señalando: alianzas con entidades privadas, diseño conjunto de programas innovadores, que tiene que ver con las problemáticas de la gobernanza”.

 

Una visión estratégica

“Es indispensable fomentar una visión estratégica del Estado en materia de políticas públicas, en materia de educación superior y una gobernanza anticipatoria”.

Quenan explicó, con relación a la gobernanza anticipatoria, que “hay que prever escenarios diversos, hay que buscar la manera de disponer de espacios de evolución de ciertas profesiones, de ciertos sectores.  Esta acción debe ser consolidada en aquellos países, en este caso de América Latina, que están más retrasados.  Esto es menos difícil en países de gran tamaño y con recursos relativamente importantes, como es el caso de Brasil o de México, pero también puede hacerse en países más pequeños si se trata de aplicar un enfoque más regional”.

“En América Central existe la posibilidad de promover proyectos, experiencias piloto que favorezcan una reflexión conjunta de todos los países en relación a los desafíos que plantea el cambio climático en materia de políticas públicas universitarias y las transformaciones o los grandes cambios tecnológicos”.

“En cuanto a la formación de docentes como política de Estado, hay que hacer un catching up sobre la cuestión de la inteligencia artificial, sobre en el tema del desarrollo de cooperación territorial, la importancia del nivel territorial y de tener alianzas institucionales que vayan de la mano con esta idea de visiones estratégicas de Estado y gobernanza anticipatoria, que es una interacción mucho mayor entre distintos actores: las universidades, los policy makers, los que deciden en materia de políticas públicas, el sector económico empresarial y las instancias representativas de la sociedad civil”.

Para finalizar, Quenan expresó la importancia de “reforzar todo lo que tiene que ver con la orientación vocacional y la formación técnico-profesional en medio de estos cambios tecnológicos, medioambientales y laborales que redefinen el escenario actual y requieren políticas públicas nacionales y subnacionales contextualizadas y estratégicas que impulsen el desarrollo científico. Asimismo, esas políticas deberían fortalecer, tecnológicamente, la articulación de la educación superior con los procesos económicos, sociales y productivos. Esto no significa negar la autonomía de la universidad, sino redefinirla en un sentido de mayor interacción con el resto de la sociedad. Para todo esto, es necesario impulsar experiencias piloto y proyectos innovadores asociados a estas prioridades”.

imagen Inicio de ciclo

Inicio de ciclo

Gustavo Zonana: balance y contexto

 

Luego de la Clase Inaugural del Dr. Quenan, tomó la palabra el decano de la FFyL para brindar un balance de la gestión 2022-2026.

El académico expresó que “voy a apelar a un concepto clásico de la Teoría de la literatura, disciplina que desarrollo para los estudiantes de primer año de las carreras de Letras para diseñar esta síntesis de gestión. Realizar un balance constituye un acto de “extrañamiento”. Implica desautomatizar la percepción, ver lo no visto por el hábito y la acomodación al mundo. Supone un distanciamiento orientado a generar un conocimiento nuevo acerca de ese mundo ya conocido. Desde esta perspectiva, este gesto, que es una forma de rendir cuentas a la comunidad, adquiere también el sentido de resaltar procesos que nos han transformado y que, por estar ya instalados en nuestras prácticas, pasan desapercibidos”.

“De acuerdo con la mirada de Otto Scharmer, vivimos en un momento de disrupción en el que termina un ideal de orden de la modernidad. En este contexto, experimentamos una fractura social cada vez más profunda, que se manifiesta en la polarización, en comunidades que se rompen en grupos cada vez más pequeños y pierden la capacidad de conectarse y generar sentido en común. Se trata de una experiencia reconocida especialmente con posterioridad a la pandemia de COVID -19”.

“Existe, en este sentido, un amplio consenso en los estudios consagrados a su impacto en la educación superior. Debido a la brecha digital y a la falta de preparación para la enseñanza en línea han aumentado las disparidades educativas entre regiones, entre países y en el seno de estos, entre los estudiantes que tienen acceso a la tecnología y los que no”.

“Al volver a habitar el espacio común, hemos constatado significativos efectos cognitivos, afectivos y de interacción social. Nos hemos hecho cargo de los déficits de la formación durante el periodo de educación remota en contexto de emergencia. Asistimos, de acuerdo con Scharmer, a una pandemia de desesperanza, alimentada por la crisis de los liderazgos y por una sensación de insignificancia frente a un mundo saturado de información, complejo y caótico en el que la acción individual o colectiva parece no tener ningún impacto”.

 

Adicciones, crisis y transformaciones disruptivas

Zonana advirtió que existe una “exacerbación del individualismo alimentado por el uso adictivo de las pantallas. Paralelamente observamos, en la disminución de la matrícula, el impacto en el nivel local de un fenómeno mundial: la crisis de las vocaciones profesionales, en especial de la vocación docente en el ámbito de las ciencias sociales y las humanidades”.

“Somos testigos, además, de un nuevo perfil de estudiantes. Ha aumentado significativamente la proporción de quienes trabajan o tienen a su cargo un familiar. Se ha corrido ligeramente la edad de los ingresantes. Los guiones que motivan sus elecciones formativas son distintos a los nuestros: ya no predomina la idea de un mismo trabajo para toda la vida, en el que se desarrolla una carrera profesional; por el contrario, predomina el interés por trayectos cortos, o recorridos que permitan alternar estudio con otras actividades”.

Asimismo, afirmó que “nuestra tarea formativa se ha visto sacudida por el desarrollo acelerado de las tecnologías de la educación. La vuelta a la presencialidad ha puesto en crisis el sistema de interfaces educativas. El desarrollo accesible de trayectos formativos a distancia – con sus herramientas y estrategias didácticas – seduce en cuanto a su potencial de autonomía y de alternar la formación con otras actividades. La presencialidad, que ahora puede darse de manera física o mediada por tecnología, también debe resignificarse en este contexto. Por último, la irrupción de la IA en la enseñanza y en el trabajo académico obliga a reformular formas de enseñar y de acreditar la apropiación de competencias”. 

“En el plano global, la misión y la visión de las instituciones de Educación Superior están experimentando cambios dramáticos, tal como lo acabamos de escuchar en la disertación del Dr. Carlos Quenan”. 

“Por una parte, la transformación de los mercados laborales nos conmina a reflexionar sobre la capacidad de la educación superior para adaptarse a las transformaciones tecnológicas en curso, en particular al impacto creciente de la IA sobre el empleo. Asimismo, la educación superior debe adecuarse a los cambios derivados de los desafíos medioambientales, ajustando su oferta formativa a las nuevas demandas de los mercados laborales vinculadas a la transición ecológica”.

“De allí que la oferta venga sufriendo, en particular en el norte global pero cada vez con más fuerza también en el sur, trasformaciones disruptivas. Como señala José Brunner, la provisión de Educación Superior se despliega mediante ‘(…) una desagregación de las funciones tradicionales de la universidad (McCowan, 2017), la difusión de massive open online courses (MOOCs) (Ansah et al., 2020), el desplazamiento de grados y títulos por nano y micro certificaciones (Selvaratnam y Sankey, 2021), o la desaparición de las humanidades en beneficio de una convergencia tecnológica de los conocimientos (Peters et al.,2021)’”.

“En consonancia con este panorama, asistimos además a sustanciales cambios en la gestión de las instituciones de Educación Superior con el fin de acomodarse de la mejor manera posible a él. De acuerdo con José Brunner, el modelo de la Nueva Gestión Pública altera significativamente las relaciones entre el Estado, el mercado y las universidades. Este modelo promueve la autorregulación institucional, reduciendo el financiamiento estatal y fomentando la competencia por recursos y prestigio, lo que ha dado lugar al denominado capitalismo académico (Slaughter y Leslie, 1997; Brunner, 2009). Hay, claramente una reducción de la autonomía académica tradicional con el surgimiento de unidades de evaluación (para el caso argentino, la CONEAU) que aumentan el control (externo) sobre las actividades académicas. Un efecto similar sobre la gobernanza, tienen los rankings y las instituciones que indexan y evalúan la producción académica. En un marco que opera bajo la lógica de mercado, la eficiencia, el control administrativo y la alineación con objetivos económicos, de desarrollo nacional y del sector productivo constituyen parámetros que determinan la gestión de las instituciones de Educación Superior (Bunner)”.

 

La educación superior en el contexto nacional y local  

Gustavo Zonana describió el contexto que signó el período de su gestión: “nos ha tocado gestionar en un periodo marcado por un cambio en el gobierno nacional. Desde el 2024, la universidad pública sufre escraches sistemáticos y padece un ajuste severo en todos los reglones que hacen al presupuesto, pero muy dramáticamente en lo que hace a los salarios. Recientemente el Consejo Superior de la Universidad Nacional de Cuyo ha adherido a la solicitud de los gremios docentes y no docente de declaración de la emergencia salarial. El señalamiento de esta situación no debe interpretarse como una excusa para no asumir los problemas estructurales que aquejan a la universidad pública desde hace décadas. De hecho, hemos desplegado diversas acciones para afrontar en la Facultad de Filosofía y Letras uno de esos problemas que es la brecha entre duración teórica y duración real de los estudios. Son acciones en las que se han visto involucradas todas las áreas de gestión (secretarios, directores y directoras de departamento), todo el universo de docentes, no docentes y estudiantes con un enorme compromiso institucional y a pesar de las dificultades económicas. Por eso creo de absoluta justicia anticipar en este párrafo mi más profundo reconocimiento y agradecimiento por esa entrega. Y también la certeza de que como gestión continuaremos en el reclamo de los derechos de los trabajadores de la facultad, que es también un reclamo por el derecho a la educación superior de calidad en un marco de equidad e inclusión”.   

“En el plano nacional el periodo se ve también interpelado por la promulgación de nuevos lineamientos de política educativa, en particular el ajuste de las cargas horarias de las carreras de profesorado y la normalización del Sistema Argentino de Créditos Académicos Universitarios que nos impone una adaptación de nuestros planes de estudio vigentes”.  

“La Facultad de Filosofía y Letras posee una extensión dilatada: 4000 estudiantes activos de grado cursan 21 carreras y un ciclo de complementación curricular; 800 de posgrado; 2200 de cursos de idiomas de la Secretaría de Políticas Lingüísticas; un colegio preuniversitario, el Colegio de Lenguas Extranjeras, con una matrícula de 600 estudiantes. Las actividades se desarrollan en tres sedes: Centro Universitario, San Rafael, Centro Universitario del Este (Junín/ San Martín)”.

“En este escenario y en esta institución hemos desarrollado nuestro plan de gestión que, visto retrospectivamente, tiene ciertos sesgos relacionados con los roles de Viviana como Secretaria de Asuntos Estudiantiles y la mía como Secretario Académico”.

 

La mirada pedagógica

El decano indicó que durante su gestión “ha primado una mirada pedagógica que ha puesto especial atención a las trayectorias académicas. Agradecemos que el resto de las secretarías y áreas de gestión, directores y directoras de departamento, dirección de alumnos, SAPOE, el centro de estudiantes y fundamentalmente los docentes nos hayan acompañado en este empeño. En este sentido creo muy pertinente señalar que estamos trabajando con las herramientas de los sistemas de información universitaria (SIU) de acuerdo con el modelo de investigación evaluativa que proyecta los diversos análisis y exámenes de las fuentes de información en la toma de decisiones. Creemos que estamos frente a resultados positivos de este empeño ya que una comparativa de la mediana de la duración real de los estudios entre los planes de los años 1997/2002/ 2007 y los planes 2017/2018 nuestra una reducción sensible en el tiempo de las trayectorias, que en algunos casos se ha reducido hasta la mitad. Este flujo se observa principalmente en las carreras nuevas que cuentan con mayor cantidad de egresados, como por ejemplo la Tecnicatura Universitaria en Geotecnologías, el Traductorado Público en Inglés, el Profesorado Universitario en Lengua Inglesa y el Profesorado de Grado Universitario en Portugués. También se ha mejorado notablemente el egreso en carreras como la Licenciatura en Turismo que ha pasado de 3 egresados en el 2023, a 13 en el año 2024 y a 34 en el 2025”.

“Un segundo aspecto general que caracteriza al periodo y que se buscó programáticamente es la articulación entre áreas de gestión. Hemos logrado que en la gestación y en la puesta en marcha de los programas encarados se vean involucradas todas las áreas con el fin de obtener mejores resultados y mayores impactos. A pesar de estos esfuerzos observamos aún la necesidad de realizar ciertos ajustes, pero entendemos que algunos logros tienen que ver con este trabajo conjunto. La articulación se oficia no solo entre áreas de gestión, sino además a su relación con las direcciones de departamento, con los institutos y centros de investigación y con las distintas dependencias del personal de apoyo académico”.   

“En tercer lugar, me parece importante señalar el papel del Consejo Directivo y al rol central que ha tenido durante estos cuatro años de gestión. Viviana y yo consideramos esto como un valor en la medida en que responde al cumplimiento del espíritu y de la letra del Estatuto Universitario. Asimismo, se han optimizado aspectos inherentes al funcionamiento del consejo como la actualización de su reglamento, la agilización de la confección de las actas y su publicidad en la página de la facultad”.

“En cuarto lugar, la gestión se ha transformado por la creación de dos áreas nuevas: articulación social y comunicación. Ambas han implicado una transformación estructural de la institución”.

“Un último rasgo que hemos deseado imprimir a la gestión es un vuelco hacia la comunidad a través de la comunicación, del acercamiento a las organizaciones sociales, de la firma de convenios y el trabajo conjunto con las municipalidades, con Dirección General de Escuelas en el desarrollo de posgrados y diplomaturas de grado para responder a demandas específicas. Se trata de una actitud en consonancia con la tradición de la Facultad”.

Para cerrar, Zonana señaló que “con este plan de acción, hemos intentado demostrar que la Universidad sigue siendo una trinchera clave para sostener el derecho a la educación superior y enseñar a enfrentar los principales retos de nuestro tiempo: la disrupción tecnológica, el cambio climático, la crisis de las democracias y la desigualdad”.

 

La ceremonia del Acto Inaugural del Ciclo 2026 finalizó con la entrega de distinciones al personal docente y de apoyo académico.

 

Nota: Podés acceder al Acto Inaugural del Ciclo 2026 a través del canal de YouTube de la Facultad: www.youtube.com/@facultaddefilosofiayletras

 

 

imagen Inicio del Ciclo Académico 2026 en la FFyL

Inicio del Ciclo Académico 2026 en la FFyL

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Inicio del Ciclo Académico 2026 en la FFyL

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