Recibimos con alegría, pero también con humildad y especialmente con responsabilidad el resultado de estas elecciones. Aspiramos a renovar el pacto de hospitalidad que asumimos en el 2022.
Conocemos y valoramos la complejidad de nuestra institución conformada por historias y voces diversas. Esta riqueza es la materia prima de nuestra creatividad, de nuestro pensamiento, de nuestras relaciones, de nuestro habitar colectivo. Aspiramos a recuperar los distintos impulsos con el fin de reconducirlos en la consecución de la misión docente, investigativa y de extensión a la que está llamada nuestra Facultad de Filosofía y Letras, fundamentalmente en la región que nos da sentido y sustento.
Tenemos muchos motivos para agradecer:
Gracias por ayudarnos a sostener en estos cuatro años la defensa de la Universidad Pública.
Gracias por interpretar nuestro modo de gestión, nuestra voluntad de transmitir y compartir la valoración de la diversidad de personas, disciplinas, enfoques y modos institucionales de hacer academia.
Gracias también a quienes desde otros modos de tomar posición frente al quehacer universitario nos instan a revisar nuestras prácticas.
Gracias, finalmente, por el compromiso y el orgullo de pertenecer a la Facultad de Filosofía y Letras que se pone de manifiesto diariamente en cada acción emprendida.
Persistiremos en la construcción colectiva de una cultura universitaria rigurosa, centrada en el acompañamiento y la protección de sus integrantes, y en la fundación de un ámbito que les permita su desarrollo pleno. Solo a partir de una comunidad consolidada en la idea de la educación superior como un derecho será posible cumplir con nuestra misión pública e incidir en el bien común.