Tecnología 3D para conservar y estudiar el patrimonio
Entre sus características más destacadas de la impresora, se encuentra su gran volumen de impresión, que alcanza los 350 milímetros. Esto resulta vital para la arqueología, ya que permite imprimir piezas de tamaño real y a gran escala sin la necesidad de fabricarlas en partes para luego ensamblarlas. Por ello, una de las principales aplicaciones de la impresora será la reproducción de piezas arqueológicas y patrimoniales mediante modelos tridimensionales obtenidos a partir de técnicas como la fotogrametría y el escaneado 3D. De esta manera, será posible disponer de réplicas físicas para estudiar y manipular objetos sin exponer los originales al desgaste que puede ocasionar su uso constante.
En el campo de la investigación arqueológica, estas reproducciones permitirán analizar la morfología, la geometría y el volumen de los artefactos, además de facilitar la reconstrucción de piezas fragmentadas o deterioradas. Los objetos que hasta ahora podían estudiarse mediante registros fotográficos o modelos digitales también podrán materializarse para realizar observaciones y comparaciones directas.
«Con la impresora 3D concluye todo ese circuito del desarrollo digital de piezas arqueológicas en torno a la investigación arqueológica», destacó Rocha. El Museo de la Facultad ya trabajaba con el modelado tridimensional y la fotogrametría; la incorporación del nuevo equipo permitirá completar ese proceso mediante la fabricación de objetos físicos.
La tecnología también abre la posibilidad de imprimir modelos digitales de piezas que se encuentran en otros museos o regiones, lo que facilitará los estudios comparativos sin necesidad de trasladar los originales. Asimismo, permitirá reconstruir digitalmente las partes faltantes de determinados artefactos y luego imprimirlos para analizar sus características en una escala tangible.
Nuevas herramientas para la enseñanza y la accesibilidad
La incorporación del equipo también tendrá aplicaciones directas en la formación universitaria. Las réplicas podrán utilizarse en clases prácticas de Arqueología y Bioarqueología, entre otras áreas, para que estudiantes de grado y posgrado trabajen con modelos de cerámicas, materiales líticos y restos óseos, incluso cuando no se disponga de los originales o de reproducciones adecuadas para su manipulación.
Rocha destacó el valor de contar con materiales didácticos táctiles e interactivos que permitan enriquecer las experiencias de aprendizaje y superar las limitaciones de las imágenes bidimensionales.
Además, el trabajo del Museo de la Facultad contempla el desarrollo de colecciones paralelas de piezas arqueológicas en tres dimensiones destinadas a la divulgación y la transferencia educativa. Estos materiales podrán utilizarse en visitas escolares, actividades museográficas y propuestas orientadas a personas con discapacidad, especialmente aquellas con discapacidad visual.
«Tener piezas táctiles tiene una gran capacidad de inclusión y accesibilidad», señaló el investigador. Las reproducciones permitirán acercar el patrimonio a distintos públicos mediante la exploración directa de los objetos, sin poner en riesgo las piezas originales.
Una aplicación concreta: el proyecto museográfico sobre el cementerio de Capiz
La impresora ya se encuentra vinculada a un proyecto de ciencia abierta de la Facultad que contempla la elaboración de réplicas para una propuesta museográfica sobre el cementerio de Capiz. Según explicó Rocha, la adquisición coincidió con el momento en que el equipo estaba por encargar la impresión de piezas a terceros, lo que permitirá desarrollar ese trabajo con recursos tecnológicos propios de la institución.
El proceso de instalación y puesta en funcionamiento cuenta con la participación del área de Informática de la Facultad. Entre las tareas en marcha se encuentra la reproducción de piezas pertenecientes a sitios arqueológicos de San Carlos, que formarán parte de una exposición temporal en el Museo de San Rafael y posteriormente llegarán al Museo de la Facultad de Filosofía y Letras.
En paralelo, la nueva herramienta facilitará la concreción de una colección gemela de piezas arqueológicas que el Museo proyectaba desarrollar y cuya realización estaba condicionada por cuestiones económicas. La propuesta apunta a crear reproducciones que puedan trasladarse a escuelas y utilizarse en actividades educativas y museográficas, además de posibilitar la reconstrucción física de piezas cerámicas fragmentadas.
Un recurso transversal para las humanidades y las ciencias sociales
Aunque la Arqueología constituye uno de los campos de aplicación inmediatos, las posibilidades de la impresora exceden esa disciplina. Rocha mencionó su utilidad para elaborar maquetas topográficas y modelos digitales de elevación en Geografía y Cartografía, así como reproducciones de edificios históricos, monumentos, esculturas y bajorrelieves para el estudio y la divulgación del patrimonio.
El equipo también puede favorecer proyectos interdisciplinarios con otras áreas de la Universidad, entre ellas las vinculadas con las artes visuales, tanto para la producción de modelos como para su tratamiento estético posterior.
A su vez, el uso de estas herramientas abre nuevas oportunidades de formación para estudiantes interesados en el escaneado tridimensional, la fotogrametría, el modelado digital y la gestión de impresiones 3D. Estas competencias permiten articular conocimientos propios de las humanidades con tecnologías aplicadas a la investigación y la producción de recursos educativos.
Para Rocha, uno de los desafíos que se abre a partir de esta incorporación es explorar nuevas formas de colaboración entre disciplinas y ampliar el acceso a tecnologías de fabricación tridimensional dentro de la Universidad.
La adquisición fortalece así las capacidades de la Facultad de Filosofía y Letras para producir conocimiento, formar estudiantes y acercar el patrimonio cultural a la comunidad. Desde la universidad pública, la incorporación de tecnología especializada permite ampliar los recursos disponibles para la investigación y generar nuevas oportunidades de enseñanza, accesibilidad y comunicación pública de la ciencia.