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La UNCUYO otorgó el Doctorado Honoris Causa al Dr. Hugo Francisco Bauzá en una emotiva ceremonia en la FFyL

El miércoles 14 de octubre de 2026, la Facultad de Filosofía y Letras, mediante Resolución n.° 579 del 2026, del Consejo Superior, otorgó el título de Dr. Honoris Causa, máximo galardón otorgado por nuestra Universidad, al Dr. Hugo Francisco Bauzá, profesor, filólogo, investigador y académico, estudioso del mundo clásico y la mitología.

imagen La UNCUYO otorgó el Doctorado Honoris Causa al Dr. Hugo Francisco Bauzá en una emotiva ceremonia en la FFyL

El especialista recibió la máxima distinción por su trayectoria y contribuciones en el campo de su especialidad, con mención especial al mérito académico-científico, por sus eximios aportes al estudio de la cultura clásica, de la técnica de la traducción y de la producción literaria.

Integraron la Mesa Académica la Rectora de la Universidad Nacional de Cuyo, Prof. Esp. Adriana Aída García acompañada del homenajeado, el Dr. Hugo Francisco Bauzá y del Decano de la Facultad de Filosofía y Letras, Dr. Víctor Gustavo Zonana.  

Luego de la reseña que la Dra. Viviana Boch hizo sobre las razones que motivaron la iniciativa de la distinción y después de la entrega del diploma, Resolución y regalos institucionales respectivos al homenajeado, las autoridades pronunciaron sendos discursos.

 

Gustavo Zonana: La filología como ética de la atención y el monumento de la palabra

En la ceremonia, el decano de la Facultad de Filosofía y Letras, Dr. Víctor Gustavo Zonana, pronunció un discurso en el que destacó que la entrega del título de Doctor Honoris Causa al Dr. Hugo Francisco Bauzá reconoce una forma excelsa de consagrarse al conocimiento, transmitirlo y transformarlo en bien común. Zonana señaló que Bauzá, Doctor en Letras por la Universidad Nacional de La Plata y en Filosofía y Letras por la Sorbonne —donde se formó bajo la dirección de Pierre Grimal—, investigador del CONICET y miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, ha demostrado que los clásicos no son piezas de museo, sino interlocutores vivos de nuestro presente.

 

La vigencia de los clásicos y la filología humanística

El decano repasó la vasta producción filológica y humanística del homenajeado, subrayando sus aportes en traducciones y estudios sobre autores como Virgilio, Propercio, Tibulo y Terencio, así como obras emblemáticas dedicadas al imaginario y la mitología, tales como El mito del héroe, ¿Qué es un mito?, Voces y visiones, El imaginario clásico, Sortilegios de la memoria y el olvido y Miradas sobre el suicidio. Al respecto, destacó que para Bauzá el mito no es un relato ingenuo cancelado por la razón, sino un símbolo que abre vías de comprensión allí donde el concepto halla su límite.

 

El monumento de la palabra y la memoria

Zonana citó el análisis que realiza el autor en Sortilegios de la memoria y el olvido sobre Cadmo y la invención del alfabeto, vinculándolo con la célebre oda horaciana (Libro III, Oda 30) donde el poeta afirma haber erigido un monumento más perenne que el bronce:

“Construí un monumento más perenne que el bronce y más alto que el sitio real de las pirámides, al que ninguna lluvia voraz ni el aquilón poderoso pueden destruir, ni el hacer innumerable de los años, ni el paso del tiempo”.

El decano explicó que esta afirmación no denota vanidad, sino la confianza en una poesía que resiste porque atraviesa generaciones y se renueva con cada lectura. En esta misma línea, evocó la reflexión de Bauzá sobre la memoria como antídoto contra la muerte:

“Recuerdo y memoria se imponen como formas de escapar de la muerte ya que confieren una suerte de sobrevida, merced al acto de evocar”.

 

El imaginario del suicidio y el diálogo interdisciplinario

Asimismo, el decano se detuvo en el volumen Miradas sobre el suicidio, un enjundioso estudio que recorre la muerte voluntaria desde la antigüedad, pasando por los estoicos, epicúreos y las sirenas, hasta la modernidad, dialogando con autores como Fiódor Dostoyevski, Albert Camus, Antonio Di Benedetto, Sylvia Plath, Alejandra Pizarnik, Walter Benjamin, Virginia Woolf y figuras históricas como Leandro N. Alem.

Una ética de la atención frente al vértigo contemporáneo

Para finalizar, Zonana valoró la trayectoria de Bauzá como una firme defensa del humanismo frente a la fragmentación del saber y el vértigo informativo actual. Subrayó que su filología constituye una auténtica “ética de la atención” a la palabra, a sus matices y a la historia que transporta, representando una pacífica resistencia y una auténtica pedagogía de la libertad en tiempos apresurados.

 

 

Adriana García: El valor de las humanidades y el pensamiento complejo

La Rectora de la Universidad Nacional de Cuyo, Prof. Esp. Adriana García, pronunció un emotivo discurso institucional centrado en la defensa de los estudios humanísticos, la memoria académica y el valor del pensamiento complejo.

 

Las humanidades y el asombro de las nuevas generaciones

Tras destacar las palabras magistrales del decano y de la Dra. Viviana Boch, la Rectora dirigió su mirada especialmente a los estudiantes presentes en el recinto. Al repasar la prolífica trayectoria del galardonado en el campo de las humanidades y la cultura clásica, señaló el impacto visualizado en los rostros del estudiantado:

“Ver el rostro de asombro de los estudiantes. ¿Tanto puede una mente? Sí, una mente brillante y una mente dedicada sí lo puede hacer”.

García rememoró los orígenes de la UNCUYO en 1939 y la visión de sus fundadores de dotar a la institución de un fuerte acento humanista y de estudios desinteresados, impronta resguardada en la Facultad de Filosofía y Letras bajo el patronazgo del Dr. Ireneo Cruz. Asimismo, rindió homenaje a una extensa pléyade de docentes y colegas dedicadas a los estudios clásicos, la literatura y la memoria institucional, mencionando a Viviana Boch, la Dra. Elbia Difabio, Esther Drivan, Estela Guevara y Loli Comas de Guembe, además de recordar a figuras históricas de la casa como los doctores Bujaldón, Granero, Isgró y Cicchitti.

 

El rigor del proceso institucional y la profundidad del homenaje

La Rectora explicó a los jóvenes el riguroso trayecto institucional que conlleva la máxima distinción del Honoris Causa en la universidad: un proceso de evaluación académica que parte de la unidad académica, pasa por el Consejo Superior y es analizado minuciosamente por una comisión académico-científica antes de consagrar la sabiduría, experiencia y generosidad del homenajeado.

El laberinto, el arte y el pensamiento rizomático

En otro tramo de su alocución, la Rectora compartió su fascinación tras escuchar una clase magistral del Dr. Bauzá sobre El laberinto. Del mito al símbolo, destacando cómo el conferenciante supo tejer puentes interdisciplinarios y temporales:

“Me encantó escuchar una clase suya sobre El laberinto. Del mito al símbolo. Cuando él hace una caracterización de lo que es el mito, pero también toma el laberinto de Hawara, en Egipto, el laberinto de Creta, y toma varias imágenes entre ellas... una imagen del laberinto de Xul Solar. Y la charla que Xul Solar tiene con Borges”.

García subrayó cómo Bauzá trasciende la antigüedad clásica para proyectarla en la contemporaneidad a través del diálogo con autores como Roland Barthes, Umberto Eco, Gilles Deleuze y Félix Guattari, trabajando los conceptos de lo rizomático y el pensamiento complejo popularizado por Edgar Morin. Al respecto, reflexionó sobre cómo la disertación del doctor clarificó estos conceptos abstractos:

“Y allí usted dice que el laberinto es una gran red que nos atrapa. Y el laberinto no solamente pertenece al mundo moderno, sino también a los autores contemporáneos”.

 

Compromiso institucional y legado

Para finalizar, la Rectora destacó que la obra del Dr. Hugo Bauzá constituye un vasto universo cultural inagotable. Sellar esta investidura como Doctor Honoris Causa de la UNCUYO implica, al mismo tiempo, un compromiso recíproco:

“Creo que nos llevaría toda una vida hacer una lectura e interpretar las obras del Dr. Hugo Bauzá. Pero sí hoy, como Rectora de la Universidad Nacional de Cuyo, una vez más, lo comprometo a usted, aunque no hace falta, para que continúe acompañando estos simposios, estos congresos, estas jornadas que con tanta dedicación hacen mis colegas y esta facultad”.

 

imagen Honoris Causa al Dr. Hugo Francisco Bauzá

Honoris Causa al Dr. Hugo Francisco Bauzá

Hugo Bauzá y “Horatius, ex humili potens”: la relectura crítica de la historia y el enigma tras el silencio poético

 

 

El Dr. Bauzá ofreció una disertación centrada en la figura de Horacio, enmarcada en una emotiva evocación de sus lazos con la institución e ilustres profesores como Ignacio Granero y Vicente Cicchitti.

 

Memoria académica y lazos afectivos con la UNCUYO

El disertante rememoró su primer vínculo con la UNCUYO en 1970 durante el primer Congreso Nacional de Estudios Clásicos y la fundación de la AADEC, destacando el encuentro tête-à-tête y afectuoso con colegas locales. Rindió un sentido homenaje a Ignacio Granero, a quien recordó por su fluidez en el latín y su amor por Virgilio —reiterando que sabía par cœur el canto VI de la Eneida—, y a Vicente Cicchitti, a quien calificó como un «ser singularísimo». Bauzá rescató la audaz intuición de Cicchitti de entender la cultura griega no como un bloque puro germánico, sino como un verdadero «crisol de culturas» con influencias orientales e indias. Asimismo, relató la célebre anécdota de Cicchitti participando en el rescate del hijo de un lord inglés en el Himalaya y su posterior difusión de la filosofía de la no violencia de Mahatma Gandhi y Lanza del Vasto.

 

La historia como relato y la discursividad: Ex humili potens

Entrando en el núcleo temático de su intervención, el Dr. Bauzá contrapuso la historia monumental, fáctica y apodíctica, a la historia crítica defendida por Nietzsche, Richard Rorty, Hayden White y José Carlos Bermejo Barrera, en la cual la historia se comprende a través de la técnica del relato y del lenguaje.

En este marco analizó la figura de Horacio y el título de su presentación, extraído del minimalismo célebre de la Oda 30 del Libro III: ex humili potens («desde humilde, poderoso»). Bauzá explicó que, siendo hijo de un liberto de gran cultura originario de la Magna Grecia, Horacio ascendió a lo más alto hasta permitirse rechazar el ofrecimiento de Augusto para ser su secretario privado.

El conferenciante contrastó la caducidad del ius imaginum —las estatuas de dignatarios que solían sufrir la decapitación política— con la perennidad de la poesía:

“La Roma horaciana ha desaparecido desde el punto de vista monumental, pero sin embargo el nombre de Horacio termina incólume”.

A diferencia de las artes de espacio, la poesía es un arte de tiempo capaz de trascender la destructividad de la época, razón por la cual Horacio logra inmortalizar su gloria carmina a carmina.

 

El contexto epicúreo y el cenáculo de Pozzuoli

El orador exploró el entorno intelectual del poeta, marcado por el bilingüismo greco-latino de la Magna Grecia y la vibrante vida filosófica del sur de Italia. Detalló la influencia del epicureísmo en la época a través de dos centros fundamentales:

  • El cenáculo de Sirón en Pozzuoli: caracterizado por una ortodoxia austera (ora et labora vegetariano), donde Virgilio se formó durante cinco años.
  • La Villa de los Papiros en Herculano: liderada por Filodemo de Gadara y propiedad de Lucio Calpurnio Pisón, donde se practicaba un epicureísmo más laxo que permitía la teoría política y las nugae o composiciones poéticas menores.

Fueron precisamente Virgilio y la gens de Mecenas quienes introdujeron a Horacio en este selecto entorno cultural.

 

La muerte de Virgilio y el argumentum ex silentio

Hacia el cierre de su intervención, el Dr. Bauzá abordó una de las mayores incógnitas de la literatura clásica: el absoluto e inquietante silencio que guardaron Horacio, Propercio, Tibulo y Ovidio tras la muerte de Virgilio. ¿Por qué un poeta que definía a Virgilio como «la divina mitad de mi alma» jamás dedicó un verso explícito a su fallecimiento?

Para abordar esta cuestión, el disertante recurrió a las tesis revisionistas de Ronald Syme (The Roman Revolution), quien desmitifica la «paz augusta» revelando su naturaleza cruenta, y a los planteamientos filológicos de Jean-Yves Maleuvre. Según la tesis defendida por Maleuvre en la Sorbona y reflejada también en la novela de Hermann Broch (La muerte de Virgilio), el deseo de Virgilio de quemar la Eneida en su lecho de muerte en Brindisi no respondía a la falta de pulimento formal, sino a un dilema ético profundo: no querer legar un poema encomiástico a favor de un Augusto visto en su hora final como un gobernante despótico.

Maleuvre sugiere que Augusto impidió la destrucción de la obra y que Horacio, a través de una relectura crítica de seis de sus Carmina, dejó claves veladas sobre la muerte dudosa de su entrañable amigo. Como concluyó el Dr. Bauzá sobre este silencio colectivo:

“El argumento planteado es un argumento ex-silentio, pero sin embargo es un silencio preocupante que encierra mucha sombra”.