Ivana Morelatto es profesora de geografía en la escuela secundaria Ernesto Pérez Cuesta de Guaymallén desde hace más de 20 años. Dicho por sus propios alumnos, en cada clase demuestra amor, vocación y cariño por su trabajo, lo que la hace una docente muy querida por la comunidad.
Durante todo el tiempo que estuvimos presentes en la escuela para entrevistarla, observamos que era constantemente solicitada por alumnos, docentes y directivos. Una profesional presente, involucrada con la escuela y, sobre todo, una docente que inspira.
Recientemente, Ivana amaneció con la sorpresa de que fue elegida como semifinalista para el premio nacional "Docentes que Inspiran" y es la única mendocina entre los 24 docentes seleccionados. Impulsada por Clarín y Zurich, la iniciativa pone en valor a educadores que, a través de su compromiso y vocación, dejan una huella duradera en la vida de sus estudiantes.
La postulación de Morelatto no es casualidad. A través de una metodología innovadora e integral, impulsó una experiencia transformadora que marcó un antes y un después en las aulas de Mendoza.
En diálogo con Los Andes, cuenta cómo inició con este proyecto, los desafíos que afronta día a día y qué significa para ella este reconocimiento a nivel nacional.
En primer lugar, detalla cómo llegó a estar entre los semifinalistas de este importante premio y lo que sintió en ese momento. “Me postulan dos compañeros. Luego, paso a la segunda instancia tras haber quedado seleccionada. Una vez que se hace esa selección, nos piden que esperemos hasta el 8 de mayo que se cerraba la postulación y empezaba la evaluación de los postulantes”.
Días después, le informaron a Ivana que quedó seleccionada entre 2.500 docentes de todo el país para pasar a segunda instancia. “Para mi es realmente un orgullo”, expresó.
Del mapa pizarra al mundo del Minecraft
La iniciativa de Ivana viene de la mano con la incorporación de tecnologías en el aula, con una perspectiva integral. Según comenta, comenzó hace cuatro años un proyecto educativo que consiste en utilizar el juego Minecraft como herramienta de aprendizaje.
“El proyecto surge después de ir a unas jornadas de geografía en la Facultad de Filosofía y Letras donde yo estudié. Asisto a esas jornadas y por accidente llego a una ponencia de educación en donde estaba Jefferson, un profesor brasilero de Sao Paulo que presentó la experiencia de un trabajo con Minecraft en el aula con chicos de sexto grado. Y eso me llamó mucho la atención”, cuenta.
En ese momento, Ivana estaba enseñando hidrografía a estudiantes de primer año y se daba cuenta que los chicos no prestaban atención en las clases. Por lo tanto, sabía que la metodología de trabajo debía cambiar.
“Yo tenía alumnos que a los que no podía sacar del celular. Y yo tenía que llegar al aula y colgar el mapa pizarra, antiguo, que se sigue usando en las escuelas y darles hidrografía. Claro, los chicos no me prestaban atención, no era nada atractivo. Asique ese día me fui de la ponencia con la idea dando vueltas en la cabeza”, narra.
La docente ya conocía Minecraft gracias a sus hijos adolescentes, pero esta vez, en lugar de sólo mirar, les pidió que le enseñaran a jugar. De esa manera, entendió todo el potencial que tenía el juego y que era factible utilizarlo en las clases de geografía.
"Vengo a la escuela con la idea y se la presenté a la directora. En ese momento, me preguntó si estaba loca”, recordó Ivana entre risas. Sin embargo, desde la Institución no le cerraron las puertas y le permitieron hacer una prueba con el juego.
“Me acerqué a cuatro alumnos, que no había forma de que trabajaran con nada porque estaban todo el tiempo con el celular, y les pregunté si conocían Minecraft. Me sorprendió cuando me dijeron: ‘está hablando con los reyes del juego’”, cuenta la docente.
En ese momento, Ivana apostó aún más a la iniciativa y, cuando observó los primeros trabajos de sus alumnos elaborados a partir del juego, supo que ese era el rumbo que debía tomar en sus clases. “Pensé, ¿cómo voy a seguir con esta geografía tradicional? Tengo que enseñarla desde otro lugar”, reflexiona.
El proyecto fue escalando con el paso del tiempo, donde los estudiantes no sólo construyen ciudades en el juego con las características que la docente pide, sino que también elaboran maquetas y hacen exposiciones evaluativas finales, donde explican el trabajo frente a docentes, directivos y padres.


